CES 2018: FUNCIONALIDAD PARA EL SER HUMANO

ROBOTS EN VEZ DE PERSONAS

Primaron productos completamente funcionales.

Lo que se ha visto en el CES 2018 son productos pensados para ser funcionales. Ya no se trata de los productos más modernos, por ejemplo el dispositivo que tenga la pantalla más grande o la cámara con más megapíxeles, más bien todo está pensado para que se puedan solventar problemas a diario de la forma más natural posible.

Google y Amazon quieren que las máquinas sean parte de nuestra familia, que les consultemos cosas como la vestimenta que debemos usar dependiendo del clima, es decir que se entable practicamente una conversación. Aunque aún dichas compañías tienen que tener en cuenta que dichos aparatos todavía no son capaces de entender el contexto, lo que obliga a repetir la frase completa cada vez en lugar de mantener una conversación fluida como si se estuviese con un humano.

Google ya funciona en español. Alexa, el nombre de la asistente de Amazon, no. Si en 2017 la gran triunfadora fue ella, en 2018 Google ha desplegado todos sus encantos con Google Assistant. La mayor parte de los fabricantes han cedido a poner este tipo de comandos de voz en sus aparatos de última generación con una nueva categoría todavía sin bautizar: altavoces con pantalla táctil. No son una tableta y tampoco un televisor. Se conectan a la red eléctrica y permite hacer videoconferencias, ver películas o consultar noticias, tanto en la pantalla como con podcast. En apenas un año la gente de Google ya ha conseguido que distinga las voces de los diferentes miembros del hogar, de modo que sabe si uno de los hijos tiene entrenamiento a las cinco y la madre una reunión a las 12h. Pérdida de intimidad a cambio de comodidad.

Apple fue pionera con Siri, pero no está avanzando como es. Este año se apostará por una de las partidas por la conquista del hogar más agresivas. El que gane tendrá bajo su paraguas el control de las casas: electrodomésticos, ocio, compras y agenda...

El que gane cuota de mercado estos primeros años, ganará. Lo mismo sucede con los coches: el que cree la plataforma que atraiga a los mejores socios será el que consiga rentabilizar la plataforma y el ecosistema generado sobre la misma. Han pasado de ocupar el 10% de la superficie de CES al 23%, según datos de la organización. Google siguió esta estrategia con Android para conquistar el móvil, donde tiene más del 85% de cuota mundial. Toca repetir la hazaña con asistente y coches.

Los wearables, la tecnología en forma de ropa o complementos, siguen tomando fuerza. El Apple Watch lidera en un segmento que mezcla lujo y utilidad. Android ha sido incapaz de hacerle sombra con un aparato estrella. A partir de la idea inicial de un reloj con notificaciones se han ido sumando opción con un subgénero, las pulsera deportivas. A medio camino entre la medición del estado físico y la gamificación para mantener activos a los usuarios, se popularizan. No solo Fitbit y Polar participan de la idea; Xiaomi y Huawei tienen su propuesta, con el aspecto social mucho más limitado.

Algunas compañías han empezado a pensar en la tercera edad como nicho de interés, con los relojes como primer como protagonista. Durante ShowStoppers, surgió una propuesta con la vista puesta en la envejecida pirámide poblacional europea. Ubo es un robot que hace compañía. Completa sus servicios con un reloj de pulsera que comunica a su amo con los servicios sociales o médicos. El robot aporta contexto, vídeos, datos de las últimas medicinas tomadas y estado de ánimo del vigilado. Se adquiere bajo una suscripción mensual, como un alquiler que incluye teleasistencia.

En CES las marcas demostraron que se acoplarán pronto al mundo cotidiano. Intel, una de las marcas protagonistas del CES, trabaja con un robot pensado para los hoteles. Los jabones, toallas o cepillos de dientes ya no los llevará a la habitación una persona, sino un robot. En las primeras pruebas ya han aprendido detalles relevantes: El robot se espera que tenga una expresión sonriente.

El CES tuvo más de 160.000 espectadores. Sin embargo se encuentran falencias como la carencia de mujeres, apenas el 20% de todos los participantes, también que nadie se atreve a contestar dos preguntas claves: cuándo y cuánto.

Tomado de El País.